LUCES…

Fotografía de Javier N. Pérez

Apagamos la luz a sus ojos.
Resguardamos palomas detrás del sombrero.
Escondimos estrellas, preparando así la oscuridad.

Dejamos de salir al mundo.
Nos cerramos en banda.
Pero, nos reinventamos entradas en calles desoladas.
Sentimos entrañablemente las máscaras de las fachadas.

Reiniciamos juntos la soledad de nuestros pasos.
Salpicamos voces en murallas enmudecidas.

Refugiamos magia de lluvia,
en nuestros interiores.
Valoramos los silencios de nuestro corazón,
las miradas y los gestos.

Redactamos cada noche el escenario.
Olvidándonos del miedo y de la duda.

Realzamos la mirada en la penumbra.
Dejándonos llevar por la locura y las luces de esta ciudad.

Autora

Cristina Ariza Rosado

Cara o Cruz

Fotografía de Javier N. Pérez

Todo llega y se va.
Menos el presente, que sigue ardiendo.

El tiempo es como una moneda
que no para de dar vueltas.
Es el peor de los enemigos,
es el más temible.
Puedes derrotarle en cien batallas,
pero es él quien cambia la última.

La Isla del País de Nunca Jamás,
debe quedarse donde está.
En nuestros primeros pasos, en los cuentos y en los sueños.
En los lugares  señalados en el mapa de la mente.

Ha pasado mucho tiempo desde aquel sueño,
tanto, que no recuerdo como ha sido eso de crecer.
Siempre he tenido la impresión de que todo terminó,
en aquel instante en el que comprendí que me había hecho mayor,
el mismo día que vi todo a la altura de mis ojos.

Aceptar el pasado, es olvidar los fracasos y aprender de ellos.
Vivir el presente, es derrotar los miedos, las cargas.
Recordar a nuestros antepasados es convertirnos en supervivientes.

El tiempo es como una moneda que no para de dar vueltas,
tú eliges
¿cara o cruz?

Autora

Cristina Ariza Rosado

El Vaivén

Fotografía de Javier N. Pérez

Y cuando me di cuenta, el silencio se dejaba entrever.
Se dejaba acariciar sin un pequeño descanso.

En el  desierto verano apareció
un ser cubierto de mota de polvo.
Semilla de manos rasgadas.
Raíz aferrada a cualquier altura y caída.
A cualquier sueño desafiante y tradición considerada. 
A cualquier forma de existencia.

Tallo, de un espectador, que te conserva con amor.
Con delicadeza.
Que te trata de tú y te cuida de usted.
Que te canta si hace falta.

Tronco, resistente a cualquier cicatriz humana.
A cualquier piso okupa.

Que ofrece sombra y respaldo.

Tesoro por lo que merece la espera al fruto.
Hojas que cubren su cuerpo y florecen sus flores.
Que mudan con cada otoño desolado.
Que abrigan calles anaranjadas,
que vuelan, como los pasos que marcan,
el vaivén de las estaciones.

Autora

Cristina Ariza Rosado

El Trabajo de Producción (Parte 5 – FINAL)

Y para terminar con este repaso a los cargos del departamento de producción de una película, hablaremos hoy de seis puestos de trabajo que, a pesar de estar en los niveles inferiores de la jerarquía del departamento, son de vital importancia y esenciales para el buen desarrollo del rodaje. 

Primer ayudante de producción. 
El primer ayudante de producción es una persona de confianza del jefe de producción que normalmente está a su lado controlando el set de rodaje. 

Esta figura debe estudiar los desgloses del guion, ayudar en la realización de la orden de rodaje, controlar el horario del equipo, controlar el set de rodaje y buscar localizaciones. 
Se encarga de realizar la contratación de las localizaciones con los dueños de las mismas: trata de llegar a un acuerdo con los precios y realizar las gestiones necesarias. Estos permisos no deben pactarse de manera oral, sino que siempre deben constar por escrito de manera legal, aunque se ruede en la calle. 

Cuenta con un coche de producción propio, y es el encargado de llegar el primero a las localizaciones y de ser el último en abandonarlas. También debe organizar los desplazamientos del material y del equipo.
Además, debe recoger y controlar todos los partes de producción que se generen, para presentárselos posteriormente al jefe de producción para que éste los firme. 

Segundo y tercer ayudantes de producción. 
El segundo ayudante de producción realiza sus funciones de una manera más externa al rodaje, ya que con un vehículo de producción se dedica a preparar las siguientes localizaciones, para que cuando se desplace el resto del equipo esté todo listo. 

El tercer ayudante de producción (si lo hubiese), es el responsable de que todo quede limpio y desmontado después de que el equipo de rodaje haya pasado por un set o localización. 

Auxiliar de producción. 
El Auxiliar de producción presta apoyo en el set de rodaje. Según el volumen de la película que vaya a realizarse, el número de auxiliares que debe haber puede oscilar entre uno y cinco. Realiza labores tanto en el set como fuera de él (con un vehículo de producción). 

Debe ubicar físicamente al equipo cada día de rodaje, ubicar el catering de rodaje en la localización, realizar compras de producción, controlar los vehículos de rodaje, controlar al equipo técnico de rodaje y, si no hay conductores entre los miembros del equipo, también debe llevar a los actores principales a la localización. 

Secretario/a de producción. 
El Secretario de producción se dedica a “coordinar, en la oficina, todo el aparato logístico diario propio del rodaje no controlado desde el rodaje” (Mollá, 2012:187): como las dietas y el kilometraje, las gestiones de compra o alquiler de equipo, los viajes y hospedajes de los actores y equipo técnico, o el control del dinero entregado al jefe de producción. 
También debe saber dónde se ubican todos los servicios de urgencias y los hospitales más cercanos por si fuera necesario. 

Cajero pagador. 
El cajero pagador se dedica a llevar un control económico de los gastos y de la parte administrativa del rodaje. 
Es, junto con el director de producción, el que más tiempo permanece vinculado a la película. Se dedica al pago de los impuestos, seguridad social, los sueldos del equipo artístico y técnico, etc. Además, debe archivar todas las facturas que se necesitan, entre otros factores, para optar a las subvenciones. 

Y hasta aquí llegamos con este pequeño primer vistazo a todo el trabajo que hay detrás del crédito de producción en cada película. Como hemos podido comprobar, no se trata de un señor estilo monopoli que da su dinero para que se grabe una película. El trabajo de producción es más que eso, y es fundamental para que el proyecto cobre vida.

Gracias por haber seguido toda la serie de publicaciones. Pronto volveremos con otra serie similar.

Redacción

Marcos Igual

Premonición

Fotografía de Javier N. Pérez

No sé si es un juego del azar,
cosa del destino o de querer escribirlo.

Tan solo necesito que:

Me mires a los ojos,
cuando arranques sueños a los posos del café.
Me leas las palmas de mis manos,
antes de que otros anuncien mi partida.

Necesito que me hipnotices cuando tus ojos
me enseñen que el mundo es de papel.
Y que nuestras vidas son más frágiles
que tu bola negra de cristal.

¡Dime! ¿Por qué tus palabras
no tienen dueño que las quiera entender?
Quiero que me profetices aun sabiendo que tus cartas
pueden equivocarse.

Que me descifres en qué momento
debo plantarle cara a la suerte,
con el número premiado o con historias por enmudecer.

Quiero que me adivines el pensamiento cuando deje de creer en mitos.
Que me hechices cuando me vayas a envenenar
los brindis con tus maldiciones.

Pero antes de pagarte:
Predíceme cuándo crees que bajo mi manga
se encuentra el as de trébol.

Revélame,
el futuro,
aun sabiendo,
que tus trucos,
son baratos.

No sé si es un juego del azar, cosa del destino o de querer escribirlo. Tan solo necesito que: Me mires a los ojos, cuando arranques sueños a los posos del café. Me leas las palmas de mis manos, antes de que otros anuncien mi partida. Necesito que me hipnotices cuando tus ojos
me enseñen que el mundo es de papel. Y que nuestras vidas son más frágiles
que tu bola negra de cristal. ¡Dime! ¿Por qué tus palabras
no tienen dueño que las quiera entender? Quiero que me profetices aun sabiendo que tus cartas
pueden equivocarse. Que me descifres en qué momento debo plantarle cara a la suerte,
con el número premiado o con historias por enmudecer. Quiero que me adivines el pensamiento cuando deje de creer en mitos. Que me hechices cuando me vayas a envenenar
los brindis con tus maldiciones. Quiero que me adivines el pensamiento cuando deje de creer en mitos. Que me hechices cuando me vayas a envenenar los brindis con tus maldiciones.
Pero antes de pagarte: Predíceme cuándo crees que bajo mi manga
se encuentra el as de trébol. Revélame, el futuro, aun sabiendo, que tus trucos, son baratos.

Autora

Cristina Ariza Rosado

El Trabajo de Producción (Parte 4)

Tras haber explorado los niveles más altos en el departamento de producción de una película, profundizaremos en lo que se conoce como “la baja producción”, pero no por ello menos importante, ya que es la simbiosis de todos estos puestos lo que consigue el buen resultado del trabajo de producción de un filme.

Jefe de producción. 
El jefe de producción puede ser la misma persona que el director de producción, dependiendo de la magnitud de la producción. Así pues, es el representante del director de producción, coordinando el departamento de producción de rodaje. 

Se dedica a estudiar el desglose del guion. Este desglose pude realizarlo cualquier persona del equipo, pero la supervisión del mismo depende del jefe de producción, ya que va a tenerlo en lo sucesivo como principal referencia. También debe realizar el plan de rodaje junto al primer ayudante de dirección y el director de producción; y la orden de trabajo diaria junto al primer ayudante de dirección. 

A su vez, es el encargado de contratar al equipo de responsabilidades medias-bajas: asistentes, ayudantes, etc. A parte, tiene la capacidad de despedir a aquellos que considere que no trabajan como es debido, aunque no tiene autoridad en esta tarea para actuar sobre los jefes de equipo (que dependen de los directores de producción directamente). 

También se dedica a buscar las localizaciones, por lo que “según lo descrito en el guion, consultará su propio archivo de imágenes en busca de la localización que cumpla con los requisitos exigidos” (Mollá, 2012:185). Una vez encontrada y concretada la localización, el jefe de producción gestiona los permisos con las entidades gestoras o los dueños de la localización para que el equipo de rodaje tenga la entrada autorizada. 

Además, el jefe de producción debe ubicar físicamente al equipo, encontrando las salas o habitaciones necesarias para el equipo de vestuario, los camerinos de los actores, el equipo de peluquería, el equipo de maquillaje, etc. También debe ubicar el aparcamiento, ya que, aunque en algunas localizaciones exista la posibilidad de aparcar los vehículos en el propio local, normalmente deben conseguirse lugares reservados donde aparcarlos o habilitar un sitio para este cometido. 

Otra de sus funciones es la de alquilar los transportes para el equipo, ya que “cada equipo debe contar con su propio vehículo según sus necesidades” (Mollá, 2012:185). A su vez, debe solucionar los distintos imprevistos que puedan ir surgiendo durante el rodaje (ya que siempre aparece algún problema), consiguiendo que el rodaje nunca se pare. 

A parte, debe evitar el retraso del rodaje controlando el cumplimiento de los horarios. 
Además, mientras que el director de producción es “quien lleva el control general del gasto, el jefe de producción es el responsable del gasto diario de rodaje, debiendo justificarlo al finalizar el mismo. 

Por otro lado, hace que las normas de contratación, civismo y conservación de los lugares de trabajo sean cumplidas tanto por él como por el resto del equipo. 
También pacta el catering. Una vez conoce el número exacto de componentes del equipo de rodaje y de actores que asistirán cada día, aproximadamente, debe pactar un catering diario del que puedan disfrutar.

En la próxima y última publicación, trataremos los últimos cinco cargos dentro del departamento de producción.

Redacción

Marcos Igual

Desorden

Fotografía de Javier N. Pérez

Esta es la historia de un recuerdo
apagado  en mi razón.
Un desastre con un desorden imperdonable.
Tal vez el único en su especie.

De origen mundial y raíces fuera del tiesto.
De padre orden y de madre justicia.

Muchos quisieron invadir ese recuerdo,
y otros tantos quedaron transformados con tal de esquivarle.

Aunque nadie ha vuelto a verle,
yo sé que no es una leyenda.
Que sigue latente.

Y sé muy bien dónde puedo encontrarle,
a ese que todos llaman desorden.

Dicen que le vieron paseando
por las calles abandonadas.
Y que luego se perdió por el vacío.

Un paisano le contó que le buscaban
y en la oscuridad le confundí la mirada.

Desorden se llama.
De familia no muy creyente.
Justa en su especie y pobre en orden.

Muchos manifiestan que se volvió  loco,
otros que llegó su hora.
Yo solo digo
que cada noche
me lo encuentro en mi cuarto
y le siguen llamando desorden.

Esta es la historia de un recuerdo
apagado  en mi razón.
Un desastre con un desorden imperdonable.
Tal vez el único en su especie.
De origen mundial y raíces fuera del tiesto.
De padre orden y de madre justicia.
Muchos quisieron invadir ese recuerdo,
y otros tantos quedaron transformados con tal de esquivarle.
Aunque nadie ha vuelto a verle,
yo sé que no es una leyenda.
Que sigue latente.
Y sé muy bien dónde puedo encontrarle,
a ese que todos llaman desorden.
Dicen que le vieron paseando
por las calles abandonadas.
Y que luego se perdió por el vacío.
Un paisano le contó que le buscaban
y en la oscuridad le confundí la mirada.
Desorden se llama.
De familia no muy creyente.
Justa en su especie y pobre en orden.
Muchos manifiestan que se volvió  loco,
otros que llegó su hora.
Yo solo digo
que cada noche
me lo encuentro en mi cuarto
y le siguen llamando desorden.

Autora

Cristina Ariza Rosado

Desde una ventana

Vista desde la ventana en Le Gras
Autor: Joseph Nicéphore Niépce, 1826

Puede que la imagen que acompaña a este artículo no os diga nada, algunos pensarán que se trata de algún tipo de dibujo abstracto, pero lo cierto es que esta imagen es la primera fotografía de la que se tiene constancia. Fue capturada desde una ventana de Le Gras (Francia) en el año 1826, tras una exposición a la luz de 8 horas, que permitió capturar todo el movimiento del sol dando como resultado esta extraña iluminación.

Su autor, Joseph Nicéphore Niépce, llevaba años intentando desarrollar un método con el que conseguir imágenes fieles a la realidad, en el menor tiempo posible, a fin de convertir las imágenes en litografías. Poco a poco fue descubriendo que el procedimiento en sí, era una forma de representación de la realidad independiente. Niépce, no vivió lo suficiente para ver en qué se convertiría su invento, pero en sus primeras imágenes, a las que llamaba heliografías, dejaban ver algo que hasta el momento no se había podido ver antes, el paso del tiempo.

Dadas las limitaciones de esta primitiva técnica, era imposible capturar un instante congelado en el tiempo, lo cual era el objetivo principal de la representación pictórica, que buscaba congelar el instante y hacerlo trascendental. Por el contrario la fotografía desde el inicio ya nos hace ver que el tiempo avanza inexorable y cuando logra congelar el instante nos descubre su implacable fugacidad además de su precisión. La precisión hizo que la pintura se replantearse su existencia, dejando la representación de la realidad “objetiva” a esta nueva forma de expresión. Pero su valor temporal, de permanencia y pérdida es lo que la convierte en una obsesión.

La fotografía es en definitiva tiempo, tiempo congelado o diluido, pero es tiempo y además pasado. Nos recuerda lo que fue para reflexionar en lo que somos y con su evolución nos hace bucear en las ideas de sus creadores y las de una sociedad.

A estas alturas os preguntareis, porqué hablar de la primera fotografía de la historia, pues porque queremos comenzar un viaje que comienza ahí, en esa ventana de Le Gras y en esa captura accidental del tiempo que se mantiene inalterable hasta nuestros días a la par que irrecuperable. No podemos volver a mirar por esa ventana y mirar más allá de los márgenes de la imagen, pero siempre podemos entender que se vio, para saber qué ver. Por eso os dejamos una imagen tomada desde una ventana, en un tiempo en el que se han convertido en nuestro mayor tesoro.

“Aplausos”
Autor: Javier N. Pérez, Mayo de 2020

Y con esta reflexión queda inaugurada la sección sobre fotografía de nuestro blog, en la que intentaremos presentar y analizar a los creadores y a las imágenes que han dado forma al arte fotográfico, que de forma directa o indirecta han influido en nuestra forma de ver el mundo.

Redacción

Javier N. Pérez

El trabajo de producción (Parte 3)

Tras haber visto el eslabón más alto del trabajo de producción, en la publicación de hoy exploraremos los dos últimos cargos de lo que se conoce como la “alta producción”: los coproductores y el director de producción.

Los coproductores. 
Estos son una fuente importante de dinero para dotar al film de mayores recursos, aunque no suelen estar muy presentes en las tareas o elecciones sobre el rodaje diario del largometraje.
Su campo de actuación hace que puedan influir en el diseño de la película (entendiendo diseño como la elección del director o los actores, si el proyecto todavía está en ciernes) y en decisiones de ámbito económico (que pueden implicar que el presupuesto inicial aumente). 

Hay dos tipos de coproductores: 
– Los productores asociados, que suelen ser personas de confianza del productor ejecutivo, ya que son recomendados por algún conocido dentro del sector audiovisual o por otro productor. Este tipo de productor invierte su capital en la película, arriesgándolo, esperando que el film consiga en la fase de explotación un éxito comercial.
Por lo tanto, su único propósito es velar por el éxito en su realización. En muy pocas ocasiones tienen poder de decisión, ya que normalmente tienen escasa formación audiovisual. 
– El productor delegado. Estos supervisan que se mantengan las condiciones acordadas. Estos, solamente aportan el capital, pero no organizan nada.

Director/a de producción. 
En el sistema cinematográfico norteamericano, esta figura es la contratada “por los grandes estudios para llevar a cabo el proyecto previamente diseñado por los executives” (Mollá, 2012:183). Por otro lado, en Europa, “esta figura suele ser una persona de confianza del productor ejecutivo que planifica las fases de producción, rodaje y postproducción” (Mollá, 2012:183). 

El director de producción es el responsable de hacer el presupuesto, así como también debe elaborar el plan de trabajo. También es el encargado de elaborar el calendario de pagos. Es el encargado de llevar a cabo el cumplimiento del plan de prevención de riesgos laborales. 

Cuando el productor ejecutivo aprueba el guion, éste pasa a las manos del director de producción, quien hace un trabajo de desglose muy exhaustivo para concretar las necesidades de rodaje tanto en el ámbito de la localización como de la figuración. 

Otra de sus funciones es la de contratar al equipo, es decir, los recursos materiales, humanos (técnicos y artísticos) y logísticos, y de gestionarlos debidamente de acuerdo a los presupuestos y el plan de trabajo aprobados. Bajo indicaciones del productor ejecutivo contrata a los jefes de equipo de cada campo y a los actores principales; quedando en sus manos contratar al resto del equipo. 

También es el responsable de realizar los trámites con la administración, facilitando las instancias y la documentación que les soliciten. Además, debe supervisar y gestionar el proceso de producción, incluyendo toda la documentación que durante el proceso se genere. Por otro lado, si fuese necesario, también tendría que supervisar la fase de postproducción, revisando que todo vaya según el plan. 

Por otro lado, una vez el productor ejecutivo se enfrasca en otros nuevos proyectos, la tarea del control de gastos del proyecto pasa al director de producción, según unas pautas prefijadas con antelación. 

El director de producción no suele visitar los rodajes, por lo que normalmente delega en el jefe de producción, que se convierte en su representante. Así, se dividen el trabajo y, mientras el director de producción “se concentra en los trabajos administrativos y de control de la producción en la oficina de preproducción, es decir, previsiones, gastos totales, etc.” (Mollá, 2012:184), el jefe de producción “se ocupa del trabajo diario de campo abriendo y cerrando, cada día, el rodaje” (Mollá, 2012:184). 

Con todo esto, ya hemos terminado el repaso a los tres puestos de trabajo más altos dentro de la jerarquía del departamento de producción de una película. Así pues, en las siguientes publicaciones hablaremos de los cargos de lo que se conoce como “la baja producción”. 

Redacción

Marcos Igual

No nos mudamos de la Calle 13. Latinidad y reguetón.

2005 fue el año elegido para el lanzamiento de Calle 13, el primer disco del grupo; y fue el año en el que el reguetón se consolidó como fenómeno masivo, abriéndose camino entre los éxitos pop-rock de la industria. Canciones como “La tortura” de Shakira y Alejandro Sanz o “Gasolina” de Daddy Yankee plantaban cara al “Hung Up” de Madonna o a James Blunt. Se consolidaba así el género que se había estrenado a nivel mundial con el tema “Papichulo” de la panameña Lorna.

El reguetón como música va a estar presente, aunque cada vez menos, a partir de “Entren los que quieran” en el año 2010, y a lo largo de la carrera del grupo hasta que se separaron en 2014. Pero ¿qué es el reguetón? El musicólogo Alexis Morales, a propósito de la canción “El tengo del pecado” de 2007, dirá:

Por definición, el reguetón no es música. La música es la buena combinación de melodía y ritmo. La canción requiere esos dos elementos, más la lírica. Ninguna de esas tres cosas tiene el reguetón. Ese género no tiene más ritmo que el de los taladros hidráulicos, ni más melodía que la Sala de Emergencia de Centro Médico, ni más lírica que los monólogos de los borrachos callejeros. (Torres 2007)

De esta reflexión podemos extraer dos cuestiones importantes para el análisis; su definición y su contenido. Por su definición, si nos remitimos a la caracterización de la música popular y masiva que hace Méndez Rubio, vemos que la música popular se caracteriza por ser más tímbrica y más rítmica que la música masiva, que se caracteriza por ser más armónica y más melódica (Méndez Rubio, 2016; 124, 144). Por su contenido, el reguetón representa la música de la cotidianidad, es una música que como práctica social está ligada a la realidad material más inmediata. No en vano la primera canción que hemos tenido sobre la pandemia ha sido de reguetón.

Otros autores, planteaban que Calle 13 hacía algo más que reguetón, como es el caso de Negrón-Muntaner, quien propone que hacían “una propuesta verbal de ruptura dentro y más allá del género” (2009; 1096) hasta tal punto que The New York Times los acuñó como “el primer grupo intelectual de reguetón” (Negrón-Muntaner, 2009; 1096), poco menos que los Rubén Blades del reguetón.

Las prácticas de Calle 13 están asociadas a una idea de “latinidad” que es heredera de la idea de “negritud”, que se utilizaba en los años sesenta para referirse a esa serie de prácticas y actitudes de subalternidad que practicaban los músicos negros -aunque no únicamente-. La “negritud” tiene más que ver con una actitud y con unas prácticas populares, de clase trabajadora, que con el hecho de ser negro o blanco.

Esta “latinidad” estaba relacionada con las nuevas identidades que emergían de la oleada de gobiernos progresistas en América Latina de las dos últimas décadas. Una construcción basada en la clase social, la periferia y la etnicidad. La actitud política (y de denuncia) está presente a lo largo de la historia del grupo, pero que tiene más que ver con un “instinto” de clase y raza que con unos objetivos y un ideario político concretos.

Esta identidad no se explica sin Puerto Rico, país de origen de Calle 13, ya que es un ejemplo paradigmático para hablar de la relación entre Estados Unidos y el resto de países al sur del continente. En este caso, Puerto Rico sigue siendo un resquicio de la época colonial, pues es un Estado Libre Asociado respecto a los Estados Unidos, por lo que pese a ser ciudadanos norteamericanos no tienen los mismos derechos y deberes que los ciudadanos que han nacido en Estados Unidos.

De esta manera, la identidad opera como “instrumento de reivindicación y reconocimiento de los discursos de los movimientos culturales contemporáneos” (Martins, 2015: 18) por lo que los grupos culturales se constituyen en torno a los aspectos con los que se relacionan, afirmando su “nosotros” en contraposición a un “otros” (Martins, 2015: 18).

Esta identidad latina se contrapone al “american way’s of life (y es de clase baja, subalterna, periférica; en sentido geográfico y político) de los barrios periféricos respecto al centro, y de los países del llamado tercer mundo en contraposición a los Estados Unidos como potencia económica, militar y cultural.

Es una identidad de origen subalterno que pertenece a la cultura popular, es una música negra de alto componente sexual -el reguetón- que va a estar presente sobre todo en los tres primeros discos del grupo: “Calle 13″, “Residente o Visitante“, y “Los de atrás vienen conmigo“. Hablamos de músicas con un timbre muy característico que beben del hip-hop estadounidense y del reggae jamaicano, con unas letras violentas y con un alto grado de sexismo, por lo que el cuerpo está siempre presente. Su música tiene un marcado componente sexual, erótico y sexista. Además, “la experiencia corporal es tan decisiva para la música, y para la música popular en particular, como lo es el baile como práctica relacional” (Méndez, 2016: 124).

Redacción

Miguel Ibáñez

Bibliografía:
– Díaz-Zambrana, R. (2010). “Gastronomía, humor y nación: estrategias retóricas en las letras de Calle 13”. Centro Journal, 2.
– Méndez Rubio, A. (2016). Comunicación musical y cultura popular. Una introducción crítica. Valencia: Tirant Humanidades.
– Negrón-Muntaner, F. (2009). “Poesía de porquería: la lírica posreguetónica de Calle 13”, Revista Iberoamericana, LXXV.