Premonición

Fotografía de Javier N. Pérez

No sé si es un juego del azar,
cosa del destino o de querer escribirlo.

Tan solo necesito que:

Me mires a los ojos,
cuando arranques sueños a los posos del café.
Me leas las palmas de mis manos,
antes de que otros anuncien mi partida.

Necesito que me hipnotices cuando tus ojos
me enseñen que el mundo es de papel.
Y que nuestras vidas son más frágiles
que tu bola negra de cristal.

¡Dime! ¿Por qué tus palabras
no tienen dueño que las quiera entender?
Quiero que me profetices aun sabiendo que tus cartas
pueden equivocarse.

Que me descifres en qué momento
debo plantarle cara a la suerte,
con el número premiado o con historias por enmudecer.

Quiero que me adivines el pensamiento cuando deje de creer en mitos.
Que me hechices cuando me vayas a envenenar
los brindis con tus maldiciones.

Pero antes de pagarte:
Predíceme cuándo crees que bajo mi manga
se encuentra el as de trébol.

Revélame,
el futuro,
aun sabiendo,
que tus trucos,
son baratos.

No sé si es un juego del azar, cosa del destino o de querer escribirlo. Tan solo necesito que: Me mires a los ojos, cuando arranques sueños a los posos del café. Me leas las palmas de mis manos, antes de que otros anuncien mi partida. Necesito que me hipnotices cuando tus ojos
me enseñen que el mundo es de papel. Y que nuestras vidas son más frágiles
que tu bola negra de cristal. ¡Dime! ¿Por qué tus palabras
no tienen dueño que las quiera entender? Quiero que me profetices aun sabiendo que tus cartas
pueden equivocarse. Que me descifres en qué momento debo plantarle cara a la suerte,
con el número premiado o con historias por enmudecer. Quiero que me adivines el pensamiento cuando deje de creer en mitos. Que me hechices cuando me vayas a envenenar
los brindis con tus maldiciones. Quiero que me adivines el pensamiento cuando deje de creer en mitos. Que me hechices cuando me vayas a envenenar los brindis con tus maldiciones.
Pero antes de pagarte: Predíceme cuándo crees que bajo mi manga
se encuentra el as de trébol. Revélame, el futuro, aun sabiendo, que tus trucos, son baratos.

Autora

Cristina Ariza Rosado

El Trabajo de Producción (Parte 4)

Tras haber explorado los niveles más altos en el departamento de producción de una película, profundizaremos en lo que se conoce como “la baja producción”, pero no por ello menos importante, ya que es la simbiosis de todos estos puestos lo que consigue el buen resultado del trabajo de producción de un filme.

Jefe de producción. 
El jefe de producción puede ser la misma persona que el director de producción, dependiendo de la magnitud de la producción. Así pues, es el representante del director de producción, coordinando el departamento de producción de rodaje. 

Se dedica a estudiar el desglose del guion. Este desglose pude realizarlo cualquier persona del equipo, pero la supervisión del mismo depende del jefe de producción, ya que va a tenerlo en lo sucesivo como principal referencia. También debe realizar el plan de rodaje junto al primer ayudante de dirección y el director de producción; y la orden de trabajo diaria junto al primer ayudante de dirección. 

A su vez, es el encargado de contratar al equipo de responsabilidades medias-bajas: asistentes, ayudantes, etc. A parte, tiene la capacidad de despedir a aquellos que considere que no trabajan como es debido, aunque no tiene autoridad en esta tarea para actuar sobre los jefes de equipo (que dependen de los directores de producción directamente). 

También se dedica a buscar las localizaciones, por lo que “según lo descrito en el guion, consultará su propio archivo de imágenes en busca de la localización que cumpla con los requisitos exigidos” (Mollá, 2012:185). Una vez encontrada y concretada la localización, el jefe de producción gestiona los permisos con las entidades gestoras o los dueños de la localización para que el equipo de rodaje tenga la entrada autorizada. 

Además, el jefe de producción debe ubicar físicamente al equipo, encontrando las salas o habitaciones necesarias para el equipo de vestuario, los camerinos de los actores, el equipo de peluquería, el equipo de maquillaje, etc. También debe ubicar el aparcamiento, ya que, aunque en algunas localizaciones exista la posibilidad de aparcar los vehículos en el propio local, normalmente deben conseguirse lugares reservados donde aparcarlos o habilitar un sitio para este cometido. 

Otra de sus funciones es la de alquilar los transportes para el equipo, ya que “cada equipo debe contar con su propio vehículo según sus necesidades” (Mollá, 2012:185). A su vez, debe solucionar los distintos imprevistos que puedan ir surgiendo durante el rodaje (ya que siempre aparece algún problema), consiguiendo que el rodaje nunca se pare. 

A parte, debe evitar el retraso del rodaje controlando el cumplimiento de los horarios. 
Además, mientras que el director de producción es “quien lleva el control general del gasto, el jefe de producción es el responsable del gasto diario de rodaje, debiendo justificarlo al finalizar el mismo. 

Por otro lado, hace que las normas de contratación, civismo y conservación de los lugares de trabajo sean cumplidas tanto por él como por el resto del equipo. 
También pacta el catering. Una vez conoce el número exacto de componentes del equipo de rodaje y de actores que asistirán cada día, aproximadamente, debe pactar un catering diario del que puedan disfrutar.

En la próxima y última publicación, trataremos los últimos cinco cargos dentro del departamento de producción.

Redacción

Marcos Igual

Desorden

Fotografía de Javier N. Pérez

Esta es la historia de un recuerdo
apagado  en mi razón.
Un desastre con un desorden imperdonable.
Tal vez el único en su especie.

De origen mundial y raíces fuera del tiesto.
De padre orden y de madre justicia.

Muchos quisieron invadir ese recuerdo,
y otros tantos quedaron transformados con tal de esquivarle.

Aunque nadie ha vuelto a verle,
yo sé que no es una leyenda.
Que sigue latente.

Y sé muy bien dónde puedo encontrarle,
a ese que todos llaman desorden.

Dicen que le vieron paseando
por las calles abandonadas.
Y que luego se perdió por el vacío.

Un paisano le contó que le buscaban
y en la oscuridad le confundí la mirada.

Desorden se llama.
De familia no muy creyente.
Justa en su especie y pobre en orden.

Muchos manifiestan que se volvió  loco,
otros que llegó su hora.
Yo solo digo
que cada noche
me lo encuentro en mi cuarto
y le siguen llamando desorden.

Esta es la historia de un recuerdo
apagado  en mi razón.
Un desastre con un desorden imperdonable.
Tal vez el único en su especie.
De origen mundial y raíces fuera del tiesto.
De padre orden y de madre justicia.
Muchos quisieron invadir ese recuerdo,
y otros tantos quedaron transformados con tal de esquivarle.
Aunque nadie ha vuelto a verle,
yo sé que no es una leyenda.
Que sigue latente.
Y sé muy bien dónde puedo encontrarle,
a ese que todos llaman desorden.
Dicen que le vieron paseando
por las calles abandonadas.
Y que luego se perdió por el vacío.
Un paisano le contó que le buscaban
y en la oscuridad le confundí la mirada.
Desorden se llama.
De familia no muy creyente.
Justa en su especie y pobre en orden.
Muchos manifiestan que se volvió  loco,
otros que llegó su hora.
Yo solo digo
que cada noche
me lo encuentro en mi cuarto
y le siguen llamando desorden.

Autora

Cristina Ariza Rosado

Desde una ventana

Vista desde la ventana en Le Gras
Autor: Joseph Nicéphore Niépce, 1826

Puede que la imagen que acompaña a este artículo no os diga nada, algunos pensarán que se trata de algún tipo de dibujo abstracto, pero lo cierto es que esta imagen es la primera fotografía de la que se tiene constancia. Fue capturada desde una ventana de Le Gras (Francia) en el año 1826, tras una exposición a la luz de 8 horas, que permitió capturar todo el movimiento del sol dando como resultado esta extraña iluminación.

Su autor, Joseph Nicéphore Niépce, llevaba años intentando desarrollar un método con el que conseguir imágenes fieles a la realidad, en el menor tiempo posible, a fin de convertir las imágenes en litografías. Poco a poco fue descubriendo que el procedimiento en sí, era una forma de representación de la realidad independiente. Niépce, no vivió lo suficiente para ver en qué se convertiría su invento, pero en sus primeras imágenes, a las que llamaba heliografías, dejaban ver algo que hasta el momento no se había podido ver antes, el paso del tiempo.

Dadas las limitaciones de esta primitiva técnica, era imposible capturar un instante congelado en el tiempo, lo cual era el objetivo principal de la representación pictórica, que buscaba congelar el instante y hacerlo trascendental. Por el contrario la fotografía desde el inicio ya nos hace ver que el tiempo avanza inexorable y cuando logra congelar el instante nos descubre su implacable fugacidad además de su precisión. La precisión hizo que la pintura se replantearse su existencia, dejando la representación de la realidad “objetiva” a esta nueva forma de expresión. Pero su valor temporal, de permanencia y pérdida es lo que la convierte en una obsesión.

La fotografía es en definitiva tiempo, tiempo congelado o diluido, pero es tiempo y además pasado. Nos recuerda lo que fue para reflexionar en lo que somos y con su evolución nos hace bucear en las ideas de sus creadores y las de una sociedad.

A estas alturas os preguntareis, porqué hablar de la primera fotografía de la historia, pues porque queremos comenzar un viaje que comienza ahí, en esa ventana de Le Gras y en esa captura accidental del tiempo que se mantiene inalterable hasta nuestros días a la par que irrecuperable. No podemos volver a mirar por esa ventana y mirar más allá de los márgenes de la imagen, pero siempre podemos entender que se vio, para saber qué ver. Por eso os dejamos una imagen tomada desde una ventana, en un tiempo en el que se han convertido en nuestro mayor tesoro.

“Aplausos”
Autor: Javier N. Pérez, Mayo de 2020

Y con esta reflexión queda inaugurada la sección sobre fotografía de nuestro blog, en la que intentaremos presentar y analizar a los creadores y a las imágenes que han dado forma al arte fotográfico, que de forma directa o indirecta han influido en nuestra forma de ver el mundo.

Redacción

Javier N. Pérez

El trabajo de producción (Parte 3)

Tras haber visto el eslabón más alto del trabajo de producción, en la publicación de hoy exploraremos los dos últimos cargos de lo que se conoce como la “alta producción”: los coproductores y el director de producción.

Los coproductores. 
Estos son una fuente importante de dinero para dotar al film de mayores recursos, aunque no suelen estar muy presentes en las tareas o elecciones sobre el rodaje diario del largometraje.
Su campo de actuación hace que puedan influir en el diseño de la película (entendiendo diseño como la elección del director o los actores, si el proyecto todavía está en ciernes) y en decisiones de ámbito económico (que pueden implicar que el presupuesto inicial aumente). 

Hay dos tipos de coproductores: 
– Los productores asociados, que suelen ser personas de confianza del productor ejecutivo, ya que son recomendados por algún conocido dentro del sector audiovisual o por otro productor. Este tipo de productor invierte su capital en la película, arriesgándolo, esperando que el film consiga en la fase de explotación un éxito comercial.
Por lo tanto, su único propósito es velar por el éxito en su realización. En muy pocas ocasiones tienen poder de decisión, ya que normalmente tienen escasa formación audiovisual. 
– El productor delegado. Estos supervisan que se mantengan las condiciones acordadas. Estos, solamente aportan el capital, pero no organizan nada.

Director/a de producción. 
En el sistema cinematográfico norteamericano, esta figura es la contratada “por los grandes estudios para llevar a cabo el proyecto previamente diseñado por los executives” (Mollá, 2012:183). Por otro lado, en Europa, “esta figura suele ser una persona de confianza del productor ejecutivo que planifica las fases de producción, rodaje y postproducción” (Mollá, 2012:183). 

El director de producción es el responsable de hacer el presupuesto, así como también debe elaborar el plan de trabajo. También es el encargado de elaborar el calendario de pagos. Es el encargado de llevar a cabo el cumplimiento del plan de prevención de riesgos laborales. 

Cuando el productor ejecutivo aprueba el guion, éste pasa a las manos del director de producción, quien hace un trabajo de desglose muy exhaustivo para concretar las necesidades de rodaje tanto en el ámbito de la localización como de la figuración. 

Otra de sus funciones es la de contratar al equipo, es decir, los recursos materiales, humanos (técnicos y artísticos) y logísticos, y de gestionarlos debidamente de acuerdo a los presupuestos y el plan de trabajo aprobados. Bajo indicaciones del productor ejecutivo contrata a los jefes de equipo de cada campo y a los actores principales; quedando en sus manos contratar al resto del equipo. 

También es el responsable de realizar los trámites con la administración, facilitando las instancias y la documentación que les soliciten. Además, debe supervisar y gestionar el proceso de producción, incluyendo toda la documentación que durante el proceso se genere. Por otro lado, si fuese necesario, también tendría que supervisar la fase de postproducción, revisando que todo vaya según el plan. 

Por otro lado, una vez el productor ejecutivo se enfrasca en otros nuevos proyectos, la tarea del control de gastos del proyecto pasa al director de producción, según unas pautas prefijadas con antelación. 

El director de producción no suele visitar los rodajes, por lo que normalmente delega en el jefe de producción, que se convierte en su representante. Así, se dividen el trabajo y, mientras el director de producción “se concentra en los trabajos administrativos y de control de la producción en la oficina de preproducción, es decir, previsiones, gastos totales, etc.” (Mollá, 2012:184), el jefe de producción “se ocupa del trabajo diario de campo abriendo y cerrando, cada día, el rodaje” (Mollá, 2012:184). 

Con todo esto, ya hemos terminado el repaso a los tres puestos de trabajo más altos dentro de la jerarquía del departamento de producción de una película. Así pues, en las siguientes publicaciones hablaremos de los cargos de lo que se conoce como “la baja producción”. 

Redacción

Marcos Igual

No nos mudamos de la Calle 13. Latinidad y reguetón.

2005 fue el año elegido para el lanzamiento de Calle 13, el primer disco del grupo; y fue el año en el que el reguetón se consolidó como fenómeno masivo, abriéndose camino entre los éxitos pop-rock de la industria. Canciones como “La tortura” de Shakira y Alejandro Sanz o “Gasolina” de Daddy Yankee plantaban cara al “Hung Up” de Madonna o a James Blunt. Se consolidaba así el género que se había estrenado a nivel mundial con el tema “Papichulo” de la panameña Lorna.

El reguetón como música va a estar presente, aunque cada vez menos, a partir de “Entren los que quieran” en el año 2010, y a lo largo de la carrera del grupo hasta que se separaron en 2014. Pero ¿qué es el reguetón? El musicólogo Alexis Morales, a propósito de la canción “El tengo del pecado” de 2007, dirá:

Por definición, el reguetón no es música. La música es la buena combinación de melodía y ritmo. La canción requiere esos dos elementos, más la lírica. Ninguna de esas tres cosas tiene el reguetón. Ese género no tiene más ritmo que el de los taladros hidráulicos, ni más melodía que la Sala de Emergencia de Centro Médico, ni más lírica que los monólogos de los borrachos callejeros. (Torres 2007)

De esta reflexión podemos extraer dos cuestiones importantes para el análisis; su definición y su contenido. Por su definición, si nos remitimos a la caracterización de la música popular y masiva que hace Méndez Rubio, vemos que la música popular se caracteriza por ser más tímbrica y más rítmica que la música masiva, que se caracteriza por ser más armónica y más melódica (Méndez Rubio, 2016; 124, 144). Por su contenido, el reguetón representa la música de la cotidianidad, es una música que como práctica social está ligada a la realidad material más inmediata. No en vano la primera canción que hemos tenido sobre la pandemia ha sido de reguetón.

Otros autores, planteaban que Calle 13 hacía algo más que reguetón, como es el caso de Negrón-Muntaner, quien propone que hacían “una propuesta verbal de ruptura dentro y más allá del género” (2009; 1096) hasta tal punto que The New York Times los acuñó como “el primer grupo intelectual de reguetón” (Negrón-Muntaner, 2009; 1096), poco menos que los Rubén Blades del reguetón.

Las prácticas de Calle 13 están asociadas a una idea de “latinidad” que es heredera de la idea de “negritud”, que se utilizaba en los años sesenta para referirse a esa serie de prácticas y actitudes de subalternidad que practicaban los músicos negros -aunque no únicamente-. La “negritud” tiene más que ver con una actitud y con unas prácticas populares, de clase trabajadora, que con el hecho de ser negro o blanco.

Esta “latinidad” estaba relacionada con las nuevas identidades que emergían de la oleada de gobiernos progresistas en América Latina de las dos últimas décadas. Una construcción basada en la clase social, la periferia y la etnicidad. La actitud política (y de denuncia) está presente a lo largo de la historia del grupo, pero que tiene más que ver con un “instinto” de clase y raza que con unos objetivos y un ideario político concretos.

Esta identidad no se explica sin Puerto Rico, país de origen de Calle 13, ya que es un ejemplo paradigmático para hablar de la relación entre Estados Unidos y el resto de países al sur del continente. En este caso, Puerto Rico sigue siendo un resquicio de la época colonial, pues es un Estado Libre Asociado respecto a los Estados Unidos, por lo que pese a ser ciudadanos norteamericanos no tienen los mismos derechos y deberes que los ciudadanos que han nacido en Estados Unidos.

De esta manera, la identidad opera como “instrumento de reivindicación y reconocimiento de los discursos de los movimientos culturales contemporáneos” (Martins, 2015: 18) por lo que los grupos culturales se constituyen en torno a los aspectos con los que se relacionan, afirmando su “nosotros” en contraposición a un “otros” (Martins, 2015: 18).

Esta identidad latina se contrapone al “american way’s of life (y es de clase baja, subalterna, periférica; en sentido geográfico y político) de los barrios periféricos respecto al centro, y de los países del llamado tercer mundo en contraposición a los Estados Unidos como potencia económica, militar y cultural.

Es una identidad de origen subalterno que pertenece a la cultura popular, es una música negra de alto componente sexual -el reguetón- que va a estar presente sobre todo en los tres primeros discos del grupo: “Calle 13″, “Residente o Visitante“, y “Los de atrás vienen conmigo“. Hablamos de músicas con un timbre muy característico que beben del hip-hop estadounidense y del reggae jamaicano, con unas letras violentas y con un alto grado de sexismo, por lo que el cuerpo está siempre presente. Su música tiene un marcado componente sexual, erótico y sexista. Además, “la experiencia corporal es tan decisiva para la música, y para la música popular en particular, como lo es el baile como práctica relacional” (Méndez, 2016: 124).

Redacción

Miguel Ibáñez

Bibliografía:
– Díaz-Zambrana, R. (2010). “Gastronomía, humor y nación: estrategias retóricas en las letras de Calle 13”. Centro Journal, 2.
– Méndez Rubio, A. (2016). Comunicación musical y cultura popular. Una introducción crítica. Valencia: Tirant Humanidades.
– Negrón-Muntaner, F. (2009). “Poesía de porquería: la lírica posreguetónica de Calle 13”, Revista Iberoamericana, LXXV.

May the 4th be with you:

A día de hoy parece raro que alguien no haya escuchado hablar del famoso linaje Skywalker. Todos conocemos la banda sonora, su característica forma de presentar la historia, y las espadas láser de colores. Todos conocemos al señor vestido de negro, que lleva una máscara robótica, y que sufre problemas de respiración y complejo de paternidad. Como mínimo, nos suena. Y no es para menos, ya que desde hace 43 años el universo de Star Wars ha formado parte de la cultura popular a nivel mundial.

Sin ir más lejos, la franquicia ha dejado a su paso, ni más ni menos, que: once películas para el cine; algún que otro especial de navidad mal recordado por el público; un par de tv-movies sobre los adorables ewoks; alrededor de cinco series de televisión, tanto de acción real como de animación; innumerables cómics y novelas; varios títulos de videojuegos; y una gran cantidad de coleccionables a lo largo de más de cuatro décadas. No es moco de pavo, que digamos. Y sí, hay gente que lo ha visto/leído/jugado todo.

Figuras coleccionables tamaño 3,75″ de la trilogía original, de nuestra propia colección.

Llegado este punto, damos por sentado que podemos hablar de un movimiento friki sin herir los sentimientos de nadie. Porque las cosas como son, somos frikis, y bien orgullosos que estamos de ello. Porque lejos de la connotación negativa que pudo tener esta palabra hace ya un tiempo, a día de hoy se ha normalizado y aceptado.

Ya van varias generaciones de frikis y no frikis que han podido disfrutar de este universo tan extenso, y cada una de ellas ha vivido su momento con mucha ilusión y amor por los personajes que se nos presentaron.

Figuras coleccionables tamaño 3,75″ de la trilogía de precuelas, de nuestra propia colección.

En diciembre del pasado año 2019, por ejemplo, pudimos ver el final de la saga principal de la franquicia con el noveno y último episodio de los Skywalkers. Pudimos volver a vivir la magia de la lucha del lado luminoso contra el oscuro. Y, obviamente, aunque cada película tiene sus fallos, también tiene sus aciertos, y sobretodo esa sensación de ilusión que deja cada una de ellas a su paso, y que te devuelve la infancia durante más de dos horas. Así, con esta última entrega despedimos a los personajes más clásicos de la franquicia.

Pero ese no es para nada el final de nuestra querida galaxia muy muy lejana, ya que tiene un más que prometedor futuro en lo venidero. Pues Star Wars es un producto que crece y se nutre de su propio universo para seguir creciendo. Y esa es la magia de estas historias que jamás dejará de sorprendernos. Y así lo han demostrado las recientes The Mandalorian y la temporada final de The Clone Wars; productos que, aunque muy diferentes, se han ganado el corazón del público desde el minuto cero.

Figuras coleccionables tamaño 3,75″ de la trilogía de secuelas, de nuestra propia colección.

Al final, todos los que nos consideramos fanáticos de este universo podemos coincidir en el amor que sentimos, en cierto modo, por él, nos gusten más ciertos productos o menos. Y aunque es cierto que existen debates sobre qué trilogía o película supera a cual… ¿Qué más dará? ¿No? Mientras nos hagan vivir más allá de las fronteras de nuestra galaxia…

Hoy no es un día para dejar a nadie fuera. Hoy es el día tanto de Yoda, como de Luke, como de Rey, como de Anakin, como de Jar Jar… Y sí, has leído bien, Jar Jar. Hoy es el día de todo Star Wars, y eso implica a todos los granitos de arena que hacen de él un gran castillo. Alegrémonos por tener un día oficial de este maravilloso mundo.

Así que disfruta el día de hoy. Disfrázate de tu personaje favorito; vuelve a ver tu película o momento preferido de la saga; reléete el comic o la novela que más te marcó; vuelve a jugar al videojuego que más conecte contigo; añade a tu colección de figuras las recién anunciadas… Pero sobretodo… may the 4th be with you.

Redacción

Marcos Igual

Norman Bates también celebra el Día de la Madre

Dos razones nos convocan esta semana a hablar de Psicosis de Alfred Hitchcock. La primera, el pasado miércoles 29 de abril de 2020 se conmemoraba el cuarenta aniversario de la muerte del cineasta británico. La segunda, hoy 3 de mayo celebramos el Día de la Madre y, precisamente, la historia de una madre y un hijo (y alguna cosa más) es la historia que cuenta esta película de 1960.

Antes de meternos en harina hay que decir que esta película, pese a haber sido parodiada y homenajeada en multitud de ocasiones, sigue funcionando a la perfección como una película de suspense, entretenida, y que te tiene pegado a la butaca desde el principio hasta el final.

Si todavía no la habéis visto (que serán los menos) o queréis pasar una buena tarde de domingo este es el momento perfecto, no os vais a arrepentir, es más, nos lo vais a agradecer. Si ya la habéis visto, es un buen momento para fijaros en los pequeños detalles, ya que cuantas más veces ves esta película mejor la entiendes.

Hay muchas cosas que se pueden decir sobre esta película, pero nosotros vamos a abordar solo algunos aspectos que nos parecen importantes y de manera superficial. Ni que decir tiene que, a partir de aquí, todo serán SPOILERS, así que si eres de esos menos que todavía no la ha visto: PARA, no sigas leyendo y corre a tu televisión/ordenador.

Cuenta la leyenda que cuando Psicosis se proyectó en los cines en Estados Unidos, los espectadores no podían entrar a ver la película una vez hubiera empezado, ya que la protagonista de la película desaparece (es asesinada) y la película toma otro rumbo. A partir del minuto cincuenta aproximadamente, la película carece de protagonista y continua como una (otra) película de investigación en búsqueda del asesino de Marion.

Hablar de Psicosis es hablar de suspense, de hecho, se dice que Alfred Hitchcock en esto es el maestro pero, ¿de qué hablamos cuándo hablamos de suspense? El suspense tiene que ver con el conocimiento de los personajes y del espectador, y esto es, qué sabe el espectador que no sabe el personaje. Imanol Zumalde dice: “sabedor del riesgo que acecha al protagonista el espectador, incapaz para intervenir y alertarlo, padece por anticipado en sus carnes esa sensación de peligro” (192-193; 2002). Por ejemplo, nosotros sabemos que la madre de Norman ha asesinado a Marion y al detective, por eso cuando su hermana (sospecha pero no sabe nada) se adentra en la casa en busca de la madre de Norman, nosotros sabemos que está en peligro y sufrimos con ella.

Un elemento importante en la película tiene que ver con el proceso de identificación del espectador con los personajes, es decir, “la empatía con el personaje cuyo itinerario seguimos” (Company, 2012, 137); y esto se relaciona con la “imitación afectiva” (138) en la que se suspende todo tipo de juicio moral. Un ejemplo claro de esto: nosotros queremos que Marion se escape con el dinero y pueda ser feliz con su pareja.

Este elemento al que nos acabamos de referir, en el cine de Hitchcock va más allá, como en este otro ejemplo: cuando Norman lleva el coche al pantano con el cadáver de Marion y el dinero en su interior, el coche parece que no se va a hundir y vemos la cara de preocupación de Norman. En este momento nosotros también nos preocupamos por Norman a pesar de todo, lo que indica cierta perversión del proceso de identificación que es una característica del clasicismo cinematográfico.

Otro ejemplo de exceso en el clasicismo cinematográfico lo podemos ver en la manera en la que Hitchcock trata el dinero, los 40.000 dólares que justifican la película. Desde el momento en el que Marion roba el dinero y lo vemos encima de la cama de su habitación, el dinero la cuestiona y toma un protagonismo que culmina en la secuencia en la que Norman está limpiando la habitación del motel en el que Marion ha sido asesinada. El dinero vuelve a ser importante en el travelling que nos conduce de los ojos de ella (muerta) al fajo de billetes (origen de todo mal) sobre la mesita de noche. En la secuencia en la que Norman entra en el baño, Company y (2002: 143) plantean:

el realizador se mantiene fiel […] al canon del clasicismo pero lo excede en el terreno de la enunciación. Y dicho exceso pone de manifiesto las costuras mismas de la representación, la materialidad con la que su artificio se construye.

Esto tiene que ver con el momento en el que Norman entra por la puerta de la habitación, el dinero parece saltar al centro del plano cuando en realidad está en una esquina, y la lógica nos dice que ese dinero no puede estar ahí. El “diálogo” que se ha producido en la secuencia en la que Marion hacía la maleta, vuelve a darse aquí entre el dinero y Norman, ya que el dinero no para de llamar la atención de éste, pero sin ningún resultado. Al final de la secuencia, ni corto ni perezoso, coge el periódico en el que estaban los 40.000 dólares y los mete dentro del coche.

Al respecto de la psicosis que sufre Norman, ya en los créditos iniciales (y en los finales) podremos ver unas barras que marcan una escisión como la que él vive, su subjetividad está dividida como anuncian los pájaros disecados que vemos cuando está hablando con Marion (Zumalde, 2002, 195), aunque eso no es lo único que está disecado en esa casa.

Más allá de las madres desenterradas, los pájaros disecados o los moteles de carretera, lo que está claro es que Psicosis de Alfred Hitchcock es una película fronteriza, pese a ser una película del clasicismo cinematográfico inaugura, en cierta manera, la cinematografía contemporánea. Ciudadano Kane (1941) de Orson Welles se movió también en esta frontera veinte años antes, pero el comentario de esta película lo dejamos para el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Con todo esto, os deseamos un Feliz Día de la Madre.

Redacción

Miguel Ibáñez

Bibliografía:
– Company, J.M. (2012). “¡Estoy aquí! Ubicuidad enunciativa del objeto en Psicosis”. En Aranzubia, A, Arocena, A, Carrera, P. (eds.). Composiciones de lugar. Madrid: Biblioteca nueva.
– Zumalde, I. (2002). “Paisaje edípico. Retorno a Psicosis cuarenta años después”. En Zumalde, I, Los placeres de la vista. Mirar, escuchar, pensar. Valencua: ediciones de la Filmoteca.

El trabajo de producción (Parte 2)

Como dijimos en la anterior publicación, vamos a hacer un repaso de todos los cargos que engloba el trabajo de producción. Y dicho esto, empezaremos hablando de la figura del productor ejecutivo.

El productor ejecutivo
Esta figura proviene del sistema cinematográfico norteamericano. Allí, los productores ejecutivos (los executives) son elegidos por las grandes productoras (las majors) para que distribuyan y organicen los recursos que tiene el estudio. En Europa, los productores ejecutivos tienen la misma función, con la diferencia de que no cuentan con el respaldo ni el poder de una gran productora.

En España, por ejemplo, el productor ejecutivo puede ser el propietario de la productora o el copropietario de la productora, y tiene que tener conocimientos artísticos y logísticos.

Si es el propietario de la productora, de él depende tener las ideas para películas nuevas. Por lo tanto, se encarga de buscar y recibir proyectos que luego estudia y prevé la financiación que puede tener. Así pues, en base a la viabilidad de las propuestas o sus dificultades de financiación o técnicas, el productor ejecutivo se encarga de aceptar o desechar los guiones.

Por otro lado, si es copropietario de la productora, el productor ejecutivo “no puede decidir arbitrariamente qué películas producirá pues necesita el respaldo del resto de los socios” (Mollá, 2012:180).

Con todo esto, el productor ejecutivo, en general, es el responsable de los factores financieros y administrativos; y de la distribución y mantenimiento del dinero. El productor ejecutivo es el que impulsa el proyecto.

Esta figura debe tener intuición, y por lo tanto debe saber leer guiones y valorarlos económicamente. Entre todos los guiones que recibe, entre tantas buenas historias, debe tener la suficiente intuición como para elegir uno de ellos. Y por eso, el éxito o el fracaso de la película depende de la decisión que tome.

Además, debe plantear vías de financiación. Pero sobretodo, tiene que saber vender el proyecto en cuestión a sus futuros exhibidores y financieros. El productor ejecutivo (sobre todo en el caso de España o Europa) debe tener un seguimiento de las ayudas estatales. En el caso de España, se publican en el Diario Oficial de cada comunidad autónoma y en el BOE anualmente. En el caso del ámbito europeo, existen programas de ayuda a la financiación como Euroimages o el programa MEDIA.

Esta figura también debe conocer ampliamente el medio cinematográfico, sabiendo qué personajes, géneros, directores o actores tienen el beneplácito de los espectadores en el momento de la producción. Y en relación a esto, debe integrarse en asociaciones profesionales para “conocer los movimientos que se produzcan en el sector (tanto empresarial como técnicos) asociándose en las federaciones propias de los productores” (Mollá, 2012:181).

Entre sus funciones está también la de intervenir en la elección del reparto protagonista y posteriormente gestiona su contratación. También debe aprobar el presupuesto y el plan de trabajo, así como también sus modificaciones posteriores. Una vez está claro el presupuesto, delega sobre el director de producción. Es el encargado de adecuar el calendario de ingresos al calendario de pagos. También tiene que intervenir en la banda sonora, respecto a los elementos que vayan a componerla, y también gestionar su debida contratación. Por otro lado, debe controlar y realizar un seguimiento de todo el proceso de producción y postproducción hasta que se entregue la copia standard, sobre todo en lo que al resultado final de la película concierne.

Redacción

Marcos Igual

Día del Libro 2020

Desde nuestra niñez hemos sido conscientes de la existencia de un objeto en particular que ocupa un lugar especial en nuestro hogar. Los libros, a pesar de su reducido tamaño, poseen un inmensurable poder, pues son contenedores de historias, de aventuras, de llantos, de risas… Y, sobretodo, desarrollan nuestra capacidad de imaginar y de soñar, nuestra capacidad creativa.
Además, no dejan de ser un medio con el cual nos habla el pasado y, por tanto, entendemos los libros como medio de aprendizaje, pero también como desarrollo del arte.

Página tras página podemos dilucidar el aspecto del protagonista, sus más profundos pensamientos, su estado de ánimo, y podemos visitar ciudades increíbles o paisajes de una belleza incalculable.

Para muchos, las líneas de un libro son caminos hacia un lugar en el que sentirse seguros, lejos de los problemas que atormentan nuestra cotidianidad. Para muchos, un pequeño libro es un gran viaje por mar a bordo de un barco pirata, o un romance con la persona misteriosa que vive en la villa contigua, o una búsqueda interior de su propio ser… ¿Quién sabe? Hay mil posibilidades.
En nuestro caso, le debemos mucho a este pequeño objeto del que os hablo. Ya de jóvenes leíamos e imaginábamos todo tipo de historias, desde los comienzos con el famoso mago británico, pasando por el manchego hidalgo y por muchos otros clásicos de la literatura, sin olvidarnos por supuesto del mejor detective asesor de la historia.

Así pues, la lectura para nosotros ha sido la principal fuente de creatividad que nos ha permitido, a día de hoy, tener la capacidad de contar una historia con imágenes. Porque no hay que olvidar que, en un mundo de imágenes, el punto inicial son las letras. O así es como lo vemos nosotros.

En definitiva, pasábamos por aquí para celebrar con tod@s la cultura y cualquier medio en el que podamos encontrarla, hoy concretamente en los libros.

Nos tomamos la libertad de proponeros una fantástica lectura para estos días de confinamiento: “Desde Cero”, el cual podéis encontrar disponible desde https://ilusostudio.com/libros/

“Todo el amor que encontré en mi niñez me lo dieron, lo hice o lo leí” (Miguel Escribano, 2020)

Redacción

Marcos Igual